Cámaras empresariales miserables

2020-12-21 00:00:00 | Eugenio Madero

El aumento del 15% al salario mínimo -autorizado la semana pasada para aplicarse a partir del 1 de enero en todo el país-, reveló el verdadero rostro tacaño de los empresarios mexicanos.

Registrándose así, la primera ocasión en que el 100% de los sectores involucrados en esta decisión, no están totalmente de acuerdo.

Necesario decirles que el salario mínimo establecido en la época post Revolucionaria (en 1934 por el presidente nacido en Guaymas, Abelardo L. Rodríguez, quien lo anunció en una conferencia transmitida por radio a nivel nacional), tenía la intención de cubrir las necesidades primordiales de las familias mexicanas; ya sea en alimentación, vivienda y vestimenta.

Lo cual hasta la fecha no se ha cumplido.

En la reunión de hace días de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) que dirige  Andrés Peñaloza Méndez, los representantes empresariales  accedían solamente a un incremento del 10%; por lo que su propuesta ante la titular de la Secretaría del Trabajo, Luisa María Alcalde Luján -que presidió la reunión-, era de que el Gobierno Federal aportara el otro 5%.

Sugerencia que finalmente no fue aceptada.

Con este resolutivo -por el que también participaron representantes sindicales, obvio-, los dirigentes de cámaras empresariales en México pegaron el grito en el cielo, al grado de pronosticar un cierre masivo de empresas y consecuentemente una masiva pérdida de empleos.

En lo que me ha tocado escuchar, ver y leer en las noticias en los últimos días (desde que se tomó esta decisión), el Consejo Coordinador Empresarial, la Coparmex nacional y estatal, además de la Canacope Hermosillo, entre muchas otras organizaciones, han previsto una catástrofe económica peor a la que vivimos con el “Error de Diciembre” de 1994, o la Crisis de 1929 que afectó a muchos países.

De acuerdo a los pronunciamientos de las grandes corporaciones y/o empresarios mexicanos, prevén que el sector más afectado con este incremento serán los micros y pequeños negocios; los cuales curiosamente no están afiliados a sus organizaciones.

Lo cual deja en claro que son estos humildes emprendedores, los que en su mayor parte seguirán pagando los salarios mínimos a sus trabajadores. Dígase en tiendas de ropa, abarrotes, chucherías, fondas, papelerías, mercerías, talleres mecánicos y variados proyectos familiares.

De hecho y haciendo un ejercicio aritmético, tenemos que partir diciendo que  en México hay una aproximado de 130 millones de habitantes.

Si consideramos que el nuevo salario mínimo beneficiará a casi 4 millones de trabajadores con un estimado de cuatro integrantes por cada familia, serían entonces alrededor de 16 millones los mexicanos “beneficiados” con este incremento.

Dicho de otra manera:

Si la población de México que -gracias a Dios- tenemos un trabajo sumamos poco más de 53 millones,  los 4 millones de trabajadores beneficiados con este incremento representan un aproximado del 13%.

Este pequeño porcentaje de aumento al sueldo diario, por el que tanto pegan de gritos los empresarios llorones, pasará de 123.22 pesos a 141.70 pesos en lo general,  y de 185.56 pesos a 213.39 pesos en la frontera norte.

“No creo que les perjudique tanto”, dijo más o menos con esas palabras el presidente Andrés Manuel López Obrador, la semana pasada cuando se le preguntó sobre el tema.

A lo cual en lo personal le doy toda la razón.

El salario mínimo, como ya se ha explicado en muchas ocasiones, es uno de los más bajos y miserables que hay en todo el mundo.

Principalmente por la corrupción que ha imperado por muchos años en nuestro país y que se sigue registrando -a pesar de los alaridos triunfalistas de López Obrador y toda su Cuarta Transformación (4T)-; ya que así se ha documentado en espacios informativos con las transas de su hermano Pío y algunos de sus funcionarios más cercanos.

Aparte de estas añejas trabas en perjuicio de los trabajadores, hay que abonarle que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) -y que depende de la Secretaría del Trabajo Federal, como ya dijimos líneas arriba-, ha estado a cargo de personajes grises y lacayos de las cúpulas del Poder conjugados con el empresariado mexicano.

Este fue el caso del viejo aquel llamado Basilio González Núñez, quien lejos de ganar 167 mil pesos mensuales, todavía lo mantuvieron en el puesto por 27 años; antes de que Andrés Peñaloza Méndez rindiera protesta y fuera nombrado por la secretaria Luis María Alcalde en representación de López Obrador.

De esta última joven, por cierto, debemos destacar que con apenas 33 años de edad ha mostrado capacidad y profesionalismo; siendo ella la que figuró más en las negociaciones con los diferentes sectores.

Sin embargo creemos que, con estas decisiones tomadas a favor de los trabajadores, no habrá muchos beneficios mediáticos y tangibles a su economía familiar.

Pero sí pudieran crearse motivos para buscar otras opciones de superación y que representen mejores ingresos.

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Así como se evidencian constantemente reporteros serviles al presidente Andrés Manuel López Obrador durante las conferencias mañaneras de Palacio Nacional, igualmente se dejan ver en diferentes estados del país comunicadores que también están al servicio de la Cuarta Transformación (4T) y/o de los gobiernos locales de cualquier extracción partidista.

Lo cual no es nada malo, porque eso le da pluralidad y democracia a nuestro régimen político de un Estado Mexicano capitalista, pero que en los últimos dos años ha tenido acciones muy ligadas al comunismo de Carlos Marx y Friederick Engels.

Acostumbrados a las incongruencias de la presente Administración Federal -que critica todo lo hecho en los sexenios del PRI y del PAN-, paradójicamente hemos visto que se siguen realizando las mismas las mismas prácticas que datan desde la post Revolución, entre ellas la inclusión de reporteros de la fuente oficial a la giras presidenciales.

¿Con qué recursos se pagan los viajes en avión, el hospedaje y la alimentación?

Obviamente que con dinero del pueblo.

Eso lo pudimos ver una vez más en la gira que acaba de hacer el Mandatario Nacional por Moctezuma -y principalmente en Bavispe-, donde el séquito de escribanos ligados a la 4T le estuvo “pitchando” rectas y bobitas al pecho para que las bateara de jonrón.

Sin embargo me llamó la atención que cuando le dieron el turno de preguntar a la periodista sonorense, Reyna Haide Ramírez, los troles “chairos” se le fueron encima en las redes sociales, calificándola incluso como “Lord Lencha”.

Caso contrario sucede con el periodista Carlos Pozos e identificado como “Lord Molécula”, quien pese a una expresión de rebeldía este lunes por la mañana -al informar que solamente tiene dos accesos al mes en la conferencia mañanera-, aprovechó para entregarle un obsequio (con moño, papel regalo y “sanitizado”) al Presidente de la República.

Obvio que mientras los troles “chairos” lo vitorearon por este bonito detalle (ajá) en las redes sociales de internet; los detractores o conservadores -como dice el Presidente- no lo bajaron de lambiscón y rastrero.

Pero en fin.

Es parte de la democracia.

Aunque aún ignoro las fechas correctas del período vacacional que tomaremos este fin de año (¡¿más?!), trataremos de seguir escribiendo temas cotidianos y de interés para ustedes.

Por lo pronto, cuídese.

No salga.

Y si lo hace, póngase cubrebocas, use gel o alcohol y mantenga la sana distancia.

Lave los alimentos y todo lo que compre en la calle y lleve a su casa.

Que tengan un buen inicio de semana.

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