AMLO sólo exige sacrificio a los empresarios

2020-04-01 | Fco. Javier Ruiz Quirrín

EN MEDIO de la curva ascendente del Coronavirus en México, el Presidente López Obrador no podrá estar convencido de la gran amenaza a la salud de miles de mexicanos por esta pandemia, pero de lo que sí está convencido es de continuar su proyecto político y ante la contingencia, eso incluye golpear a los empresarios, sobre todo, a los pequeños y medianos, exactamente aquellos que cargan con más del 80 por ciento de la carga laboral en el país.

Al igual que lo han hecho otros líderes en el mundo, incluidos algunos presidentes de América Latina, el mandatario mexicano podía haber decretado el estado de emergencia sanitaria epidemiológica de acuerdo a la Ley General del Trabajo, en su apartado especial sobre ese tema, pero haciendo a un lado las expresiones “por causa de fuerza mayor o fortuita”, de tal manera que pudiera haber dejado la posibilidad de que los patrones entraran en negociaciones con sus trabajadores y así acordar medidas que le permitieran una mayor sobrevivencia.

Como lo han hecho otros líderes en el mundo, el Presidente López Obrador podría haber dictado medidas de tipo fiscal para apoyar a los empresarios, sobre todo a los pequeños y medianos, y garantizar así su movilidad financiera.

No. No fue así. El Presidente está “exigiendo” solidaridad a los empresarios y a través del Sistema de Administración Tributaria, el SAT (el instrumento recaudador del gobierno federal) ha comunicado a la población en general que deberán cumplir con su declaración anual y el pago de sus impuestos, en marzo para las empresas y en abril para las personas físicas.

La secretaria del Trabajo, Luisa Alcalde y el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, en un mensaje a través de las redes sociales, trataron de dejar en claro que el decreto de emergencia sanitaria epidemiológica, fue por causas “de fuerza mayor”, de tal manera que “todos los trabajadores se van a sus casas, no hay rompimiento de relaciones laborales y los patrones estarán obligados a pagar el cien por ciento de los salarios”.

Ambos funcionarios, subrayan una solicitud: “La solidaridad que los empresarios deberán mostrar en esta hora para el país”. En otras palabras, el sacrificio se está exigiendo sólo a un sector. Y hagamos a un lado el sacrificio de los trabajadores, pero la pregunta aquí sería: ¿Y el sacrificio del gobierno, cuál es?

Resulta lógico pensar que pasados los primeros treinta días de esta contingencia, los problemas económicos comenzarán a aparecer en el sector empresarios y, una vez más, sobre todo entre los pequeños y medianos y más allá todavía, los pequeños comerciantes.

Si no hay actividad en estas empresas, ¿Cómo sostener el salario a la planta laboral? ¿Cómo generar ingresos para pagar impuestos? ¿Cómo evitar el cierre de cientos o miles de empresas por esa situación?

Y la advertencia del Presidente está dada: “Ya no habrá rescates como en el pasado; ya no más “fobaproas”. No vamos a dejar de cobrar impuestos. Si lo hacemos, ¿cómo vamos a pagarle a los adultos mayores y otros programas sociales?”

En otras palabras, el presidente de la república sólo está viendo una parte del problema y carece de una visión global. Lo peor, que sus convicciones políticas personales lo llevan a continuar su propósito de aumentar el número de pobres y “pegarle” a los empresarios, a quienes él llama “conservadores” y “adversarios”.

 

Y en el senado, MORENA rechaza apoyar a trabajadores

 

SI A ESA actitud le añadimos que por la pandemia del Coronavirus la economía está colapsando en el mundo, que el petróleo sostiene una caída libre en sus precios, que el gobierno mexicano no garantiza la infraestructura hospitalaria, material y humana para atender a los cientos o miles de enfermos por la expansión del virus en territorio nacional y si a todo eso, lo rematamos con la proyección de un decrecimiento en el Producto Interno Bruto como lo está pronosticando el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y otras casas calificadoras, sólo el ciego no advertiría el abismo económico que se avecina para México y todos los mexicanos.

Por lo pronto, en el país ya se estableció la cuarentena con fecha de término el 30 de abril. Desde luego, para entonces se tendrá un panorama general de los resultados de la expansión del virus y la posibilidad de regresar paulatinamente a la actividad académica o laboral, o no. Ya se dirá.

Los analistas y, entre ellos, los expertos, aseguran que el fenómeno del Coronavirus y su presencia en nuestro país abarcará hasta el próximo verano y probablemente, hasta septiembre u octubre.

¿Se imaginan una paralización de actividad laboral por los próximos 90 días?

Podría calificarse este comentario de pesimista y desastroso, pero si combinamos la ineficiencia e ineficacia del gobierno para enfrentar la crisis y el cruce con las razones ideológicas que continúan impulsando el odio y la división desde Palacio Nacional, nos esperan francamente, días terribles.

Otra muestra de este escenario se vivió este miércoles en el Senado de la República. Damián Zepeda, a nombre de la bancada del Partido Acción Nacional en la Cámara Alta, propuso la aprobación de un decreto para obligar al gobierno de la república a otorgar a cada trabajador mexicano, la cantidad de 3 mil, 207 pesos en un mes, para de esa manera garantizar dinero en los bolsillos del obrero, pero más allá, que los patrones pudieran así contar con un colchón que les permitiría tener la seguridad de continuar con su planta laboral y evitar la inamovilidad en el trabajo, para el segundo mes de esta contingencia.

La mayoría aplastante de MORENA rechazó la propuesta. Es decir, las cosas se van a hacer como se diga en Palacio aunque se caiga en la incongruencia, porque mientras el Presidente López Obrador habla de ayudar a los pobres, a los trabajadores, su partido en el Congreso de la Unión, los patea.

 

Una “probadita” del “Estado Socialista”

 

El decreto de emergencia sanitaria epidemiológica emitido primero en Sonora antes que en todo México, por la Gobernadora Claudia Pavlovich, ha generado una mayor conciencia en la amenaza a la salud de todos… Esa semanita de adelanto, ha permitido a los sonorenses prepararnos más y asumir medidas más extremas para evitar la propagación del contagio… Algunos empresarios se han visto renuentes a cerrar sus negocios, de tal manera que se ha tenido qué hacer valer la presencia de las corporaciones policíacas para que se cumpla la disposición… El valor primordial, en esta hora, es la salud… Sin duda alguna… Así como también ya son varios los ayuntamientos cuyas alcaldesas y alcaldes han establecido lo que han dado en llamar “Toque de queda” (como una forma de retener a los ciudadanos en sus casas)… Esta semana, Célida López Cárdenas, de Hermosillo, estableció que a partir del miércoles, habría rondines y patrullajes para que los agentes invitaran a todos aquellos que anduviesen en la calle, a recluirse en casa… Una orden a partir de las seis de la tarde y hasta las cinco de la mañana del día siguiente… Otra vez… La prioridad es la salud y habrá qué admitir que hay aún cientos o miles de sonorenses que no están tomando con seriedad las invitaciones a quedarse en casa… Sobre todo los jóvenes, sabedores que si portan el virus, no pasarán de un dolorcito de garganta… Sí, pero serán portadores y contagiarán a sus padres y a sus abuelos, en los que cabe la vulnerabilidad para, con la enfermedad, ser hospitalizados… Asimismo, las llamadas “compras de pánico” en los comercios, son toda una realidad en México, en Sonora y en Hermosillo, de tal manera que las cadenas comerciales han implementado la medida de limitar el número de artículos a pagar en caja… Como lo podemos observar, esta contingencia sanitaria, entre otras cosas, nos está permitiendo tener una “probadita” de lo que sería vivir en un Estado Socialista, pero desde luego, en relación a las ideas políticas… Por lo pronto, las medidas estrictas asumidas por el Gobierno del Estado y los ayuntamientos para cuidar la salud y la vida de las personas, merecen toda nuestra consideración y apoyo

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