Reclamo colosista

2018-07-10 | Noé Becerra

Supo conjugar el presente de aquel entonces, con el futuro de hoy. El presente aquel era el 6 de marzo de 1994, fecha de celebración de un aniversario más del PRI. El futuro era el 1 de julio de 2018.

Luís Donaldo Colosio, hombre visionario y político mexicano como pocos, tenía los pies bien plantados sobre la tierra. Diagnosticó el país que padecíamos y diseñó el futuro de éste. No lo logró.

“Veo un México con hambre y sed de justicia. Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían servirla”. Así lo dijo hace 24 años.

El hartazgo social del que hablaba Colosio se hizo realidad y se tradujo en una simpatía mayoritaria hacia Morena y una repulsión popular en contra del PRI, del PAN y del PRD, quienes a través de sus diversos gobernantes no quisieron entender que el pueblo se estaba cansando de su indiferencia hacia las causas populares.

El país se pintó de rojo Morena ante la sorpresa de millones de mexicanos. López Obrador fue un hombre circunstancial pues quien realmente ganó fue el pueblo de México y quien efectivamente se empoderó fue éste y no Andrés Manuel.

Y continuaba Colosio: “De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales”. ¿Y cómo no traer a colación las palabras de Luís Donaldo si el propio PRI, el PAN y el PRD cuando gobernaron lo hicieron justo con la arrogancia personal que impone a los acomplejados el ejercicio del poder?

Citemos unos cuantos. El prianista Javier Lozano, los panistas Ricardo Anaya, Germán Martínez, Roberto Romero, Vicente Fox, los priistas Eduardo Bours, Ernesto de Lucas, Maloro Acosta; y en el país, diputados locales, senadores, gobernadores, diputados federales, secretarios de Estado, ministerios públicos, sector salud, y personal de todos los niveles de la burocracia gubernamental.

Esos soberbios del poder público acostumbrados a atender a la sociedad mirándola por sobre el hombro. Precisamente con la arrogancia de las oficinas del gobierno a que aludía Colosio.

Pero también tenemos buenos ejemplos contrarios a esos chivos en cristalería, como han sido los gobernadores de Baja California Sur y Sonora, Ángel César Mendoza Arámburo y Andrés Alberto Alvarado Arámburo y el doctor Samuel Ocaña García; de Sinaloa Antonio Toledo Corro, gente bien querida, respetada y hasta venerada por sus gobernados.

Allí se centra principalmente el gran éxito o la gran derrota de los partidos que fueron arrasados por Morena quien capitalizó el enojo social. Sólo hace falta esperar que el electo traiga nuevos vientos de esperanza y no salga igual que todos pues debe saber que la burocracia manda más que quienes gobiernan, y esa sí, es una verdadera tigresa.

O usted, ¿qué opina amable lector?

El autor es abogado postulante por la UNAM, ha sido catedrático universitario en varios estados y articulista en diversos periódicos del país.

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